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UN CAMBIO DE CONCIENCIA ECOLÓGICA

QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS:
¡Saludo!

En este segundo Domingo del tiempo de Cuaresma, que nos invita a la conversión personal, social y ecológica, nuevamente ponemos en sus manos la carta de nuestro Obispo para re?exionar juntos el mensaje del Evangelio y desde él dejarnos iluminar para actuar en pro de la defensa de la vida, el cuidado de la Casa Común y educar para un cambio de la Conciencia Ecológica de cara a decisiones y actuaciones de empresas que amenazan el patrimonio de nuestros recursos naturales con la explotación minera en nuestra región. Así como Jesús se trans?guró hoy frente a los discípulos en el Monte Tabor, él nos pide cambiar nuestra vida y nuestra conciencia frente a tantas realidades como la ecológica.

† EVANGELIO
“Este es mi Hijo amado”
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos (9, 1-9):
En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se trans?guró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.

Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo amado; escúchenlo.»

De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.» Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos.»
Palabra del Señor.

BREVE COMENTARIO AL EVANGELIO
En este segundo Domingo del tiempo de Cuaresma, el Evangelio resalta el tema de la trans?guración de Jesús en el Monte Tabor. Es Jesús que en el camino de la cruz muestra su gloria a la vista de sus discípulos, revelando así la doble realidad de la vida del ser humano: dolores y tristezas, gozos y esperanzas.

También Jesús quiere que nos dejemos transformar en hombres y mujeres nuevos, que a su vez, transforman y cambian su entorno familiar, social y ecológico. Estamos llamados a una trans?guración total de nuestras vidas, poniendo en práctica el derecho, la justica y la defensa de la vida y la naturaleza que gime con dolores de parto hasta verse liberada por la manifestación gloriosa de los hijos e hijas de Dios.

La gloria que Jesús muestra en la trans?guración es la de Dios Creador y Padre, revelada en el Hijo y en la naturaleza como la obra de arte salida de sus manos; en nuestra propia conciencia, sagrario interior, que escucha su voz y nos llama a dialogar con él en la re?exión y la oración intensa de este tiempo cuaresmal.

Para nosotros, discípulos de Jesús, la Cuaresma 2021 tiene un acento especial: la llamada a un cambio de la Conciencia Ecológica, que nos hace ver la Gloria de Dios re?ejada en nuestros hermanos y en la belleza de la naturaleza de nuestra región.

CONVERSIÓN ECOLÓGICA
En sintonía con la encíclica Laudato Si' y la Carta Pastoral de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM) “Discípulos Misioneros custodios de la casa común” del 2018, sobre el extractivismo minero, el Papa Francisco defendió la necesidad de abandonar “un modelo económico voraz, orientado a la ganancia, con un horizonte limitado y basado en la ilusión de un crecimiento económico ilimitado”.

La evangelización auténtica se evidencia en una conversión ecológica. Tal conversión ecológica está referida a la ecología integral. Lo ecológico tiene que ver con el hogar, el cuidado de nuestra casa común, nuestra Tierra.

Conversión implica un “volver a casa”, a la familia de Dios, a reconocernos como parte de la Creación. Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn 2,7; LS 2).

Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivi?ca y restaura. Implica también sentir misericordia por esta hermana que “clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella” pues entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada Madre Tierra, que «gime y sufre dolores de parto» (cf Rm 8,22).

El interés codicioso de explotar la Madre Tierra hasta la última gota lleva a transformar drásticamente los paisajes, talando bosques, desviando ríos, trazando carreteras, destruyendo la capa vegetal, y en ?n, generando una serie de impactos que merecen ser sometidos a evaluación desde el punto de vista ético y moral en diálogo con las ciencias.

En nuestra región suroeste tenemos varias amenazas a nuestros ecosistemas y formas de vida a causa de concesiones mineras. Abramos los ojos y participemos en procesos de implicación en la defensa de nuestra Madre naturaleza y de las aguas, bien común que nos dan la vida. Protejamos la Sierra de Bahoruco Oriental “Madre de las aguas” de nuestra región.

¿Qué podemos hacer para cuidar nuestros recursos naturales: el agua?